Sexo en Chamberí

por Carlota Valdés

Poco antes de Navidad tuve la mala o la buena fortuna de atravesar por mi segundo despido en cuatro años. Mi empresa me tenía preparado ese regalito para amenizarme la Navidad, que últimamente estaba poniéndose aburrida. Menos mal que luego tocaron 100 pavos en la Lotería del curro. Me dieron para un par de sesiones de acupuntura post-trauma y quizá me quede “un piquito” para echarme las cartas y así descubrir cuál será el próximo sitio de dónde me van a largar.

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Un consejo os doy: si es viernes y en vuestro teléfono veis que os llama una persona llamada “sala de reuniones”, desmayaos, id a hacer pis o decir que estáis de asuntos propios. Siempre soñé con que me despidieran estando de asuntos propios o de vacaciones. ¿Puedes venir a la sala de reuniones un momento? No va a poder ser porque estoy aquí en Bali…¿es algo urgente? Es que me pillas en un kayak.

Normalmente a mi esto siempre me pasa de la misma manera: compro un billete a algún sitio lejano y ese mismo día o al siguiente, a la puta calle…¿Quieres vacaciones? Pues las vas a tener criatura. Tantas que te vas a jartar. Yo creo que ya lo hago a posta para que me pase eso..debe ser el karma. Lo cierto es que la última vez que me sucedió me había comprado esa misma mañana un billete a la India y esta vez la noche anterior me había comprado un billete a Japón, nada más y nada menos. Un sitio ideal para ir cuando te quedas en paro, muy baratito. De hecho los parados comen sushi a diario y se mueven en tren bala. Tengo que recordar electrocutarme si alguna vez tengo otro trabajo serio y se me ocurre comprar un billete de avión.

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La primera vez que me pasó pensé que la culpa era mía; Me sentí como una mierda. Me quería morir. Esta vez se que, en una parte muy importante, el problema es de las empresas, o digamos del “sistema”. El término de “clase trabajadora” no es un término demodé como mucha gente cree si no que cobra ahora más sentido que nunca. Un trabajador no es alguien que sólo produce para que otros ganen es alguien que tiene también necesidades y derechos además de que le pongan delante de un ordenador y cobrar la nómina. Los ‘trabajadores´ vivimos desde la crisis en unos niveles de sumisión, mansedumbre y miedo más propios de la revolución industrial o de la época feudal. Es todo un poco estilo Zola. Todo el dia acojonados por si te ponen en la calle y casi siempre amenazados de forma directa o indirecta por los jefes y jefas que deben pensar que coaccionados, presionados se trabaja más mejor….”hace mucho frío fuera” dicen…

y Ay del que se salga del rebaño y renuncie decir “si wanna” a todo, porque ese o esa ya sabemos donde acaba: en su casa haciendo Macramé. Así es cómo va..en los peores y en los mejores trabajos, en los que se gana mucho y en los que se gana poco. Le pasa al peón de una obra y al director de la multinacional. Si lo quieres lo tomas y si no, ya sabes donde está la puerta. Esto es 24/7..hasta que no haya ni 24 ni 7, ni nada.

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Y cuántas veces nos gustaría coger la puerta o sacar una recortada o bazoka del bolso, en ocasiones hasta valdría con un cutter, pero no podemos porque además de ir a Alcalá Meco, se nos queda cara de hipoteca, de Mercadona, de recibo de colegio. There is no way out amiguitos. O lo tomas o lo tomas. O lo tomas o tu vida se desmonta. O casi mejor la desmontas tú y empezamos desde el principio, pero para eso te tienen que obligar.

Siempre pensé que en vez de expendedores de cafés y bollos en algunas oficinas –y ya que las drogas están prohibidas- deberían poner expendedores de Lexatín, Valium o incluso salas de follar…donde alguien pudiera echar un polvo (lo malo es con quién) cuando estuviera tensionado. Podrían pagar a alguien para estar allí puesto, esperando. Cada vez le doy más importancia a venir follado de casa…casi más importante que venir duchado o desayunado. Comer bien y follar bien (o simplemente follar) solucionan mucho.

El caso es que no se por qué aquella noche aciaga se me dio por comprar este billete para irme a Japón con mis hijos…me dio como la locura de comprarlo (debía estar bebiendo vino Hacendado) y me levante toda contenta en plan; ¡Niños, nos vamos a Japón! ¡viva! ‘Viva!Poco sabía yo que en vez de a Japón a donde iba a ir es al INEM, más o menos tan rápido como en tren bala.

Mafalda mas alla de Mafalda

Después del trago que es que te pongan en la rúe y que es bastante parecido a como pasa en las pelis (pero sin George Clooney despidiéndote) viene el no menos trago de llegar a casa y decirle a tus hijos lo que ha pasado. Entonces llegan las preguntas. La primera fue: ¿Entonces no vamos a Japón? La segunda fue: ¿me vas a sacar del colegio? La tercera fue ¿ahora somos pobres? La cuarta fue ¿te van a quitar el Iphone 6? La quinta fue entonces como ya no tenemos que ahorrar para Japón ¿nos podemos comprar la Play 4?

Luego está la “estigmatización” social que supone quedarte en paro, salirte de la rueda. Pasas a ser una especie de “apestado social” sobre todo si has tenido buenos trabajos y te mueves en ciertos círculos de clase media, o que le va bien en la vida. Si no tienes trabajo “algo te pasa” si no tienes trabajo eres “vago”, “conflictivo” “pregúntate por qué te pasó eso ya varias veces”, en suma: un pobre desgraciado que ya no briila, que ha perdido lo que tenía porque no ha sabido mantenerlo. Ni más ni menos. Se da por hecho que el problema es de la persona, no de la empresa o del sistema.

El que te pongan de “patitas en la calle” también es un buen método de aprendizaje ( a ostias, eso sí)...te das cuenta de que en el trabajo rara vez se tienen amigos (sí sí por muy increíble que a veces parezca), que una vez que te has ido ya no existes. La primera vez duele. La segunda ya lo sabes, lo esperas y hasta lo agradeces, ya que es buena manera de olvidar. A otra cosa, mariposa.

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Rara es la vez que alguien anuncia su despido en Facebook, twitter o Instagram..Nadie quiere causar pena o compasión, menos aún cuando tu trabajo molaba. Cuando estás buscando un nuevo empleo, no es conveniente decir que te han despedido, hay que decir “salí de la empresa” “ya no trabajo ahí” “negocié una salida”..todo patrañas. Como digas la verdad, olvídate de conseguir curro. ¡Cuánta hipocresía! Nuestra vida es tan mega-guay que hasta nosotros nos creemos nuestras propias bolas..¿qué pasaría si subiéramos una foto en Instagram recogiendo las cosas de tu cajón en la ofi” con un mensaje como recogiendomis cosas, holaparo, penitadeirme…

La gente que trabaja ( o sea yo hace un mes) tiene la visión de un parado como un ser deprimido y angustiado en pijama o albornoz, del sofá al ordenador, del ordenador al sofá, del sofá al Lidel con el papel de ofertas en la mano, en chándal, sin arreglarse, tomando café y fumando…Nada más lejos de la realidad, o por lo menos de mi realidad. Nunca hice tantas cosas y con tantas ganas que desde que se que ya no quiero más de lo mismo. Sí me he permitido un par de lujos como volver a meterme en la cama después de dejar a los niños en el cole un lunes lluvios o irme a desayunar chocolate con churros a San Ginés (y que no haya cola), algunos paseos…Pero mi mayor lujo en este mes como “parada” es darme cuenta de que ya no quiero más de eso para mi. Si, si, justo como Mafalda: paren en mundo que yo me bajo. Me bajo. Ya me he bajado. Como dice ese gilipollas de Mr Wonderful si el plan no funciona, no cambies la estrategia, cambia el plan.

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Cuando perdí el trabajo la primera vez quería abrir una tienda de tartas. Esta vez quise abrir un asador de pollos… ¿y qué más da? Trabaje como editora de moda, en una revista del corazón o partiendo pollos con una tijera el lunes voy a desear que llegue el viernes. Pero lo mismo partiendo los pollos yo decido cómo y cuántos y con que cuchillo los parto, y como si lo quiero hacer con una espada Toledana…ya veré yo porque mandaré yo. Y no tendré que contestar a nadie “si wanna”, más que a la menda lerenda.

Quizá fuera mejor cerrar los ojos, pensar cómo nos vemos dentro de diez años e ir a por ello. Si no podemos ir a saco, sí encaminarnos hacia ello poco a poco. A veces estamos tan alejados de nuestros sueños que parece que estamos en una pantomima o ensayo general en vez de viviendo nuestras propias y preciosas vidas.

Nunca me hubiera ido de mi trabajo voluntariamente (no porque no me apeteceriera, no lo hice por dinero) pero ahora se que es lo mejor que podía haberme pasado. ¿sabéis por qué? Sencillamente porque no era para mi, aunque me daba el dinero para vivir bien. Eran ocho horas perdidas de las doce que paso despierta. Si el dinero es un bien preciado el tiempo lo es aún más y la felicidad y la tranquilidad ya ni te cuento. Cada uno tenemos el mando de nuestra vida y la capacidad de cambiarlo todo o no cambiar nada. Que aquí no hay segunda vuelta. La vida no es sesión continua. No se puede volver a ver la peli pero si puedes salirte a por una coca-cola y volver a entrar. La peli es ahora y sobre todo, lo mejor no se sabe si está por llegar o quizás lo mejor ya ha pasado.

Qué sabe nadie, como decía el otro.

 

 

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