Sexo en Chamberí

por Carlota Valdés

Hay un libro de Raymond Carver, un escritor que me gusta mucho que se llama ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Me parece un título muy lúcido y más aún que sea una pregunta, ya que creo que en general los humanos no tenemos muy claro de qué va esto del amor, aunque lo busquemos desesperadamente. (Es algo estúpido buscar algo que no sabemos qué es, lo se..se llama utopía). Y somos precisamente las mujeres las que tenemos una visión demasiado romántica, ñoña, idealizada y peliculera de lo que debe ser el amor.  Yo, como los tíos del Tinder que no saben lo que quieren pero si lo que no quieren, pues yo lo mismo. Se lo que NO es el amor.

 

Creo que en realidad el AMOR no existe. Son meras proyecciones que hace nuestra mente. Ya se sabe que las cosas no existen en realidad per se si no que son como nosotros las vemos, con nuestras mentes perturbadas. El amor, en consecuencia, es una ilusión, no existe, si no que es un apaño o una perturbación mental que nos montamos para a) no estar solos b) sentirnos acompañados en esto de la vida c) que alguien nos haga caso y nos diferencie de la informe masa d) follar sin tener que currárnoslo cada vez e) vivir con alguien que te haga más llevadera la vuelta la casa cuando llegas del curro f) tener a alguien a quien coger de la manita cuando te pasa algo g) tener hijos h) Ir a Ikea juntos i) viajar J) Compartir gastos…todo eso que pensamos que es AMOR en realidad son COSAS QUE HACEMOS CON ALGUIEN.

Sin embargo, aunque yo no tenga puta idea de qué es el amor, sí se que es algo incierto, volátil y extremadamente frágil, no la casa segura en la que creemos habitar la mayoría de las veces.  Es una casa de paja, como la de los tres cerditos, que a la menor ráfaga de viento se puede venir abajo y luego, zas, vuelta a levantarla, una y otra vez.  Que ya nos van a salir callos, de tanto levantar ladrillos, que parecemos obreras de la construcción. Como en la vida todo es incertidumbre, así también pasa en el amor. Lo que sucede es que cuando la vida se acaba al menos no te das cuenta, ya estás muerto. Sin embargo, cuando el amor se acaba sí te das bastante cuenta…esa es la gran putada.  Por eso está bien la idea esta de “hasta que la muerte nos separe” así ya se matan dos pájaros de un tiro.

 

No tengo puta idea del amor pero sí se lo que NO es…

No es sinceridad…Yo no quiero que me digas más que lo que sea bueno para mi, no quiero enterarme de tus pensamientos más oscuros si yo no estoy en ellos.  Hay gente que tiene la necesidad de vomitar todo lo que se le pasa por la cabeza en aras de una supuesta fidelidad a sus sentimientos, caiga quien caiga, pase lo que pase. Moralmente se sienten liberados, aunque lo que digan dañe a la otra persona. Yo no quiero que sean sinceros conmigo si esa sinceridad me va a dañar. Entonces prefiero no saber. Saber lo cambia todo y suele ser para mal.  Ojos que no ven, corazón que no siente y es bien verdad. Uno no debería dañar a nadie que ha intentado hacerle feliz. Eso es terrorismo emocional.

 

El amor tampoco es hacer planes de futuro. Las mujeres tenemos un problema, estamos continuamente proyectando. Nos dicen “hola” y ya creemos que se van a casar con nosotras. Nos invitan a cenar y ya nos vemos con cuatro hijos y dos perros en una casa de campo. Nos ilusionamos con dos de pipas. Nos colgamos de cualquiera que nos haga el más mínimo caso, con el primero que esté dispuesto a comprometerse, con el primero que pase que nos dice que nos va a hacer felices. Realmente no elegimos casi nunca. Eligen querernos..y de esos que eligen querernos, a nosotras nos valen casi todos, o casi todos los que estén buenos.

El amor tampoco es pedir todo el rato “quiéreme”, “mírame”, “escúchame”, “atiéndeme” porque eso es mendigar, algo que jamás se debe hacer.  Recordad que solo hay que pedir dos cosas: números de teléfono, y fuego para encender los cigarrillos. Si se quiere dar, se da y si no se quiere dar, no se da y no se puede obligar pero tampoco se ha de suplicar..y las mujeres, la mayoría, somos muy demandantes de afectos. Pero cuando tenemos que pedir es que algo pasa. Igual es que no nos quieren dar o no lo que necesitamos. Quizás es que no están los suficientemente enamorados de nosotras como para hacer el enorme esfuerzo de dar.

 

El amor no es nunca igualitario, por mucho que lo pretendamos. Uno siempre quiere más que otro, uno siempre lucha más que otro y eso es así. El que quiere más siempre es el que pierde, eso está claro. Y aún así yo siempre prefiero ser la que quiere más, simplemente porque creo que las cosas mejor vividas son las que se viven con más intensidad, no a medias. Yo para querer a medias, no quiero. Para querer a medias, follo.

El amor es difícil, no es un camino de rosas. Es un trabajo que da mucha pereza para los beneficios que reporta, que no son tantos si lo pensamos. Es un Camino de Santiago gigante que nunca llega a Santiago. Es mucho esfuerzo para muy poca cosa y sobre todo, no es como un plan de pensiones: no está garantizado. Es una cartera de riesgo. Una acción volátil que por supuesto depende de los mercados y de la coyuntura.

En vez de apostar a un único y verdadero amor es mejor apostar por muchos y sucesivos micro-amores que puestos uno a lado del otro, den la sensación de un amor verdadero. Me explico: todos querríamos a alguien que estuviese un largo tiempo con nosotros ¿no? Pues no. Es mejor tener muchas personas un corto espacio de tiempo pero una detrás de la otra, como una línea continua. Así la provisión de amor y sexo más o menos se mantiene aunque cambie la persona…pero ¿a quién le importa la persona? Lo que importa es la sensación ¿no? Como dijo un novio mío después de un viaje ..”te he echado mucho de menos…o bueno, en realidad no se si te he echado a ti de menos o a alguien”. Las personas no importamos. Lo importante es el AMOR, llenar el hueco.

El amor es mentiroso…A todos nos ha pasado eso de “me confundí” “creía que te quería pero en realidad es que no” “Uppsss me equivoqué. Lo siento si creías que te quería..Jolines, lo siento un montón”. Lo hemos hecho y nos lo han hecho. Hemos mentido y engañado,  nos hemos confundido, pero siempre sin querer. Y también queriendo.

El amor es autoengaño. Te hace creer las cosas que tú misma te quieres creer. Es como un bodevil en el que si no te dicen lo que quieres oír, ya te lo inventas tú, con tu imaginación desbordarte. Tú te haces las preguntas, las respuestas, tú te das las soluciones, tú lo entiendes todo, tú sabes lo que siente el otro.  Y en realidad no sabes nada. Te crees que controlas algo y no controlas absolutamente nada. No tienes ni la más puta idea ni del juego ni de las reglas del juego.

El amor es una tarta de chocolate envenenada...una isla paradisíaca llena de plantas carnívoras, un mar transparente repleto de tiburones. Un oro parece pero plátano es.

El amor nos hace follar bastante mal…porque a menudo es acaparador e idealizador y hace que nos olvidemos de las cosas animales e irracionales para las que hemos venido a este mundo: retozar, aullar, comer, dormir, follar, beber, estar al sol…Todas ellas tenidas por bajas pero que a menudo reportan bastante más felicidad y menos complicaciones. En lugar de eso preferimos los tormentos, el retorcimiento, la intensidad, los celos, las incertidumbres, las zozobras, los planes de futuro, las hipotecas. ¿Tiene un león en la selva planes de futuro? Sí, como mucho, comerse una gacela cuando se le pone a tiro. Pues eso. Y se le ve feliz y con un pelaje de puta madre. La vida en la selva será complicada, pero la vida en la vida real ni te cuento.

El amor es comprarte un billete de avión para irte al otro de lado del mundo con tu amor y acabar yéndote con un asiento vacío al lado. Te lo dejaste en el control de pasaportes; se te quedó por ahí, comprando colonias y cigarrillos en la Duty Free.

 

El amor se acaba un día; no dura siempre. Se rompe en pedazos  tarde o temprano y cuando eso pasa, ya no hay nada que hacer, casi nunca se puede recomponer. Como digo en mi novela, “Lo que no sabía de mi”  cuando se acaba el amor no hay vendas ni torniquetes que poner, y si se ponen, la sangre saldrá por otro agujero”. Hay gente que se empeña en hacer tortillas aún cuando hace tiempo que se les han acabado los huevos. Las quieren hacer con cáscaras de huevo, con polvillo de huevo…eso no es tortilla. La tortilla ya te la comiste. No hay más. Se acabó. Ve a comprar otros huevos y cómete otra tortilla…será por huevos, con los que hay.

El amor es torpe en tiempos y lugares, debe ser porque es atemporal, claro. Cuando llega, no es el momento. Y cuando es el momento, no es la persona indicada. Mecachis en la mar. Es que no se puede tener todo, oye. Ya que es de las cosas buenas de la vida lo podían poner más fácil los que han montado todo esto.

El amor va en tren o es un tren. Hay quien se queda mirando como le pasa por delante, otros se suben a tiempo y otros se tiran del tren en marcha cuando ya es tarde. Algunos se quedan mirando los diferentes trenes, calibrando si será mejor el Alvia, el Talgo, el Ave…Al final los pierden todos y tienen que seguir a pie.

 

Dicen que no hay que salir a buscarlo, porque si no, no lo encuentras. Y también dicen que aparece cuando menos te lo esperas, lo cual es rematadamente mentira. No aparece ni cuando lo esperas ni cuando no lo esperas.  Aparece cuando te lo crees. Hay que tener fe en el AMOR más o menos como la que se tiene en el Espíritu Santo, a la Santísima Trinidad etc, entonces se te aparece. En realidad cuando sucede es un puto milagro, la prueba irrefutable de que algún tipo de Dios existe.

El amor es como la Nocilla, que te quieres comer todo el tarro de golpe, aún a costa de empacharte, pero está tan rico…¿cómo vas a racionarlo?

El amor no es poco a poco como dicen muchos. Es mucho a mucho a mucho y todo de golpe. Poco a poco siempre fue una mierda. Es ir a toda ostia sin mirar la ostia que te vas a meter. Es estar en unos coches de choque multiplicado por diez.

Y por último, y por si no lo sabíais, el amor es una mierda que sin embargo no te cansas de comerte porque, en el fondo, es lo que da sentido a la vida, o eso dicen. También dicen que la vida no tiene sentido… a ver en qué quedamos. En realidad, el amor y la vida son paralelos….Buenos y malos, oscuros y claros, felices y desgraciados, serenos y agitados, liberadores, agobiantes, que te dan cobijo o te dejan a la intemperie….Lo importante es lo que vamos haciendo con las dos cosas, con el amor y con la vida.  Amores hay muchos pero solo hay una vuelta en este carrusel y somos nosotros los que montamos. Vamos solos. Los otros vienen y van, se suben y se bajan.

Aquí os pongo un poema de Quevedo sobre el amor  que siempre me gustó y no se si conocéis.

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

¿Qué pensáis de todo esto del AMOR? ¿para cuando la vacuna? para la gripe bien que la dan y al lado de esto es una gilipollez que se cura con dos zumos de naranja y tres caldos de pollo. ¿Y para esto del amor, qué hay? Pues nada. Desgraciadamente es como la resaca. Se cura tomándote otra caña.

 

(Visited 114 times, 1 visits today)
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+