Sexo en Chamberí

por Carlota Valdés

No se si a vosotros os pasa pero a mi hay personas que me parecen extraterrestres. Son las personas “normales” que tienen o hacen cosas que yo no tengo, ni hago ni tendré. Me dan cierta envidia, eso seguro, porque algunas de esas cosas o cualidades ya las quisiera yo para mi….pero no.

Nunca tendré un juego de maletas...ni si quiera una maleta decente que no esté rasgada, arañada machacada o sea cutre. Miro con muchísíma envidia las maletas de marca de los demás en los aeropuertos. Una vez tiré una maleta nueva de Vuitton como una de estas de la foto a un contenedor de Lavapiés. Lo recuerdo como si fuese hoy. La vi fea. Fue hace más de 20 años. Aún no sabía lo que significaban esos logos.

Nunca tendré una cola de caballo lustrosa que se mueva al andar. Lo mío, como lo de muchas es pelo de rata. Yo me hago una trenza y es más fina que un cigarrillo. ¿De dónde sacan las personas esas melenas tipo Cristina Pedroche? y sobre todo ¿por qué ellas y yo no? y aún peor: ¿por qué la gente que tiene esos melenones aún encima dicen que sólo se lo lavan dos veces por semana cuando yo mi pelo de rata sí debo lavármelo a diario? Si es más cantidad debería ensuciarse más ¿no hay más masa?

Nunca tendré gomas de pelo. En todos o casi todos los momentos de la vida la gente necesita una goma del pelo pero yo nunca tengo. Es más. No recuerdo haber comprado nunca. Las que he tenido me las encuentro por ahí o las pido en Yoga y no las devuelvo.

Jamás tendré cosas de repuesto en casa. Es decir yo tengo la botella de aceite que hay abierta (no cuatro más en la despensa) las tres coca-colas que hay en la nevera (no ventisiete más en la terraza). Lo del tres por dos se ve que no es lo mío.

Nunca tendré bolis en casa. Un boli es otra de esas cosas que siempre se necesita y yo nunca tengo. O sí tengo, pero están sin tinta o son de color verde, Cuando vienen los de las multas y les tengo que firmar, revuelvo toda la casa para al final hacerlo con lápiz comido o lo que encuentro por ahí. Y cuando estás hablando con el banco o lo que sea y te dicen ¿tienen para apuntar? yo siempre digo: sí si….y no apunto nada. Me dictan los números y hago como que los escribo pero en realidad no, porque no tengo boli.

Nunca  seré fina y elegante porque nunca dejaré de decir tacos, porque no me da la gana.

Las tijeras y los mecheros son otro problema, porque los pierdo. Y a menudo tengo que cortar las etiquetas de la ropa de los niños con cuchillos de sierra, o me tengo que cortar las uñas de las manos con tijeras de cocina y encender los cigarrillos con el tostador…eso ya se ha convertido en un clásico. Lo hago incluso hasta cuando tengo mechero.

Nunca tendré un bolso con cosas normales dentro como botellitas de agua, kleenex, cacao de labios, gafas de sol. En el mío puede haber un kiwi medio pocho, unas bragas de repuesto, una novela o un ramillete de menta fresca…sabe Dios.

Nunca tendré Tampax en casa cuando me viene la regla porque estarán repartidos por todos mis bolsos,  a razón de tres o cuatro Tampax por bolso.

Tampoco tendré nunca caja de herramientas. Sólo tengo un martillo que guardo junto a la bolsa de agua caliente.

Nunca tendré un coche limpio, normal y cuidado. Que va. Entonces no sería yo. Aún recuerdo la sandía que estuvo tres meses dando vueltas por el asiento trasero. Ahora tengo ramas. Es un coche eco-chic.

Nunca tengo bálsamo labial. Ya meto el dedo en el de los demás.

…Ni tampoco botiquín. Cuando a mis hijos hay que desinfectarles algo, ya si eso les pondré  Vodka y cuando no puedo dormir tengo que volcar una caja de Ikea llena de medicinas mezcladas y a menudo cuando busco dormidinas me encuentro con líquidos quema-berrugas, laxantes, ansiolíticos y pastillas para que el pelo de rata te crezca “más fuerte”

Suficientes bragas. No se a vosotras pero a mi las bragas me “desaparecen”. ¿No os pasa que compráis bragas sin parar y esas bragas después no están? Sobre todo pasa con las bragas bonitas. Una nunca encuentra las bragas buenas cuando las necesita. Los calcetines sí desaparecen pero es que son dos y es más normal. La bragas solo son unas, pero como si fueran dos.

La nevera, el armario o los cajones ordenados. La nevera, se me pochan las cosas porque las meto por ahí y luego no las encuentro, se caen por las esquinas. El armario, me lo compro todo repetido; tengo ya esas cosas pero se me olvida que las tengo de una temporada a otra. Los cajones no son para ordenar. Son para esconder todo lo que está por ahí pululando.

Nunca tendré un novio rico. Pensé que sí, pero  no.

Nunca tendré un ajuar de casa decente. Ni manteles, ni toallas, ni trapos de cocina, ni cubiertos ni nada de eso ¿cómo se le va a ocurrir a alguien gastarse la pasta en un trapo de cocina o una toalla? Las cosas que tengo no se….aparecieron ahí. Alguien me los regalaría.

Nunca tendré una tele gigante. Cuando voy a las casas y veo esas enormes teles de plasma muero literalmente de envidia. Nunca tendré una de esas aunque me la pueda comprar. Ya se que no. No sabría colgarla.

Ni una cama king-size. A mi me gusta mi camita de 1,35 para que los que vengan se junten a mi. Esas camas tan grandes no son nada sexys. Solo sirven para enfadarse.

Nunca tendré una “bolsa de gimnasio”. Ya utilizo algunos de los 300 bolsos que no uso para guardar los dos trapos del gimnasio, claro que no voy al gimnasio. Tampoco tendré minibotes para guardar mis champús y cremas cuando viajo. Prefiero que me las quiten todas los de la Aduana, que me da buen Karma. Ni tengo un reposa cabezas para viajar en avión. Ya reposo mi cabeza el el respaldo del asiento.

Nunca tendré carrito de la compra. En su lugar prefiero ir cortándome las manos con las bolsas de plástico del Mercadona y parándome cada diez metros porque no puedo con la compra. Por cierto que alguien debería inventar el curro “colocador de compra”.

Nunca tendré todas las bombillas de mi casa funcionando. Algunas sí y otras no. Lo heredé de mi madre.

Ni un termómetro porque se me pierden todos así que he decidido no tener más. Tocándonos la frente ya sabemos la fiebre que tenemos y además, baja con un Ibuprofeno, No veo por qué hay que saber los grados exactos. La fiebre se tiene o no se tiene.

Nunca quedaré con un tío y tomaré un café con leche. Antes me tomaría una Fanta, que queda como más de Lolita. Los cafés sobre todo los “con leche” y aún más los “con leche templada” siempre me parecieron bebida de vieja.

Nunca diré “no gracias” como el resto de las tías del universo cuando me pongan delante una bandeja de comida. Más bien desearé que pasen dos veces o tres o cuatro o cinco.

Jamás dejaré vino en una copa. De todas las cosas que no tengo o no haré esta realmente me parece la más improbable. Yo la sidra también me la bebo hasta el fondo.

Nunca tendré una Thermomix, me dan como miedo…

Tampoco tendré cosas tan normales como “una cubitera” o un “quitapelusas”, pero en cambio si tengo un “apagavelas” o “medidor de espaguetti”

¿Y vosotras?? ¿qué no tendréis nunca jamás en la vida?

 

 

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